ANGEL MIOLAN: El legado de un Patriarca sin máculas.


Sergio Reyes II.

Como la benigna sombra de los añejos robles y los enhiestos pinares de las serranías de la isla, asimismo se difuminó su apacible, pero enérgica presencia, por cada rincón de la Patria, esgrimiendo el estandarte de la democracia y las incontenibles ansias de redención que sacudieron  a la República Dominicana, en 1961, tras la caída de la tiranía trujillista. Brillante pelo negro, amplia frente y una locuaz y dinámica presencia caracterizaban a aquel risueño, pero contundente adalid que, sorteando los peligros, amenazas veladas y asechanzas, arribó de manera temeraria a suelo patrio, encabezando la avanzada democrática con que los representantes de la dignidad nacional, en el exilio, regresaban  al lar nativo para unir su suerte y sus desvelos al futuro de la nación.

Terminaban con ello casi tres décadas de exilio, de vida nómada y triste, de país en país, oteando en lontananza los fulgores de una Nación que se hundía de más en más en el llanto y el dolor infligídoles por una tiranía sin ejemplos.

Y llegaba este hombre, junto a otros valiosos adalides, compromisarios de la reinstauración  de la democracia en suelo patrio, cargados de ilusiones y con mil estrellas en la frente.

La Historia señala, desde entonces, al mes de Julio como el símbolo del inicio frontal de las luchas en procura de la recuperación de las libertades, la democracia y las esperanzas del pueblo dominicano por levantarse de la abyección y marchar de frente al futuro, en la dura batalla por las conquistas populares conculcadas y el alcance de una vida más digna y segura.

1961 fue el año y Ángel Miolan el paladín –junto a los otros valientes comisionados- del inicio de esas luchas en las que el pueblo pudo gritar a todo pulmón sus ansias de libertad.

El primer gobierno libérrimo en más de tres décadas –aunque efímero-, la promulgación de una progresista y visionaria Constitución y la instauración de un estilo de gobierno honesto y en guerra permanente contra la corrupción y el peculado, fueron parte de los frutos del trabajo tesonero de aquellos valientes y aguerridos comisionados que, bajo la dirección de Ángel Miolán, recorrieron toda la geografía nacional, organizando la participación de la entidad partidaria en el cercano proceso electoral y portando la antorcha de la redención y la libertad, simbolizadas, además, en la figura pujante de un buey: el buey que más jala!!

En Ángel Miolán la democracia tuvo siempre uno de sus más fieles portaestandartes. Fue trabajador incansable y propulsor de fórmulas  de progreso que, en su momento, fueron calificadas como utópicas y visionarias, pero que, gracias a su tesón, entrega y perseverancia, habría de demostrar con el tiempo que eran plausibles de implementación y aplicables en suelo patrio.

Fue colaborador en proyectos e iniciativas estatales, cuya capacidad de mira le permitió, tempranamente, vislumbrar hacia dónde apuntaba el futuro desarrollo futuro del país. De esos afanes, rechiflas y tragos amargos, con el ‘rancho ardiendo’ en el redil partidario, tenemos el legado de la pujante ‘Industria sin chimeneas’ del Turismo Nacional. Y surgieron también las oleadas de turistas y visitantes que, algunos, en la ocasión, pusieron en dudas que llegarían. Y aún siguen llegando!!

Ente de moderación y equilibrio ante conatos divisionistas y distanciamientos. Conciliador sempiterno, en aras de obtener los mejores intereses para sus colegas partidarios y pueblo en general.

Era, además, Ángel Miolán, el último legado que nos quedaba de lo que debe ser el manejo pulcro e inmaculado de la Cosa Pública, por lo que ha sido llamado por alguien, con suma justeza, el ultimo ícono de la política seria y honesta en la República Dominicana.  Sus años de exilio y de agitada vida política, su paso por diferentes áreas de la administración pública y el servicio exterior, sus preclaras dotes como escritor, conferencista, periodista y, más que nada, su innata condición de Maestro, hacían de Ángel Miolan un ser humano especial, un quijote de la política dominicana y un ejemplo de rectitud que merece ser emulado por las generaciones emergentes.

Y junto a todas esas virtudes, fue el humilde Maestro que siempre estuvo presto, con la ecuanimidad que le era inherente, a dar el consejo oportuno, desapasionado y ecuánime, a conmilitones o conciudadanos, cuando se hizo necesario escuchar el consejo de los años.

Se nos va, también, el asesor, que, cual apacible abuelo, con la frente y las sienes inundadas con las nieves del tiempo, disponía siempre una parte de su apretada agenda para acompañar, aconsejar o viabilizar el encauzamiento de iniciativas en el orden administrativo y cultural, en pro del desarrollo de la Línea Noroeste, la frontera dominicana y su nunca olvidada provincia de Dajabón.

Descansa en paz, Ángel Miolán;  Prohombre de las conquistas democráticas de la República Dominicana. Patriarca, Maestro, Amigo, … compueblano!!

Paz a tus restos!!

sergioreyII@hotmail.com

Abril 17, 2010. 1:13 p.m.; NYC.

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